Las plantas medicinales en la lucha contra el cáncer

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El cáncer constituye la primera causa de mortalidad a nivel mundial. Es por ello que existe un gran número de investigaciones relacionadas con la búsqueda de compuestos que tengan la capacidad de combatir esta enfermedad.  En esta búsqueda los productos naturales, las plantas y hierbas medicinales, han jugado un papel muy importante. Las plantas y hierbas medicinales han sido y seguirán siendo una importante fuente para la búsqueda de nuevas estructuras químicas que sirvan de base en el desarrollo de nuevos fármacos contra el cáncer.

Según la Guía para Ayudar a Combatir el Cáncer” publicada por la Sociedad Americana del Cáncer (American Cancer Society), entre los factores que contribuyen al desarrollo del cáncer se encuentran:

  • Alimentación/obesidad – 35 al 70 por ciento
  • Fumar cigarrillos – 30 por ciento
  • Contaminación ambiental – 5 por ciento
  • Consumo de alcohol – 3 por ciento
  • Inactividad física – 1 al 5 por ciento

Cáncer. El término «cáncer» se aplica genéricamente a más de un centenar de enfermedades diferentes entre las que figuran tumores malignos en distintas localizaciones como la leucemia, el sarcoma óseo, la enfermedad de Hodgkin y los linfomas no hodgkinianos [1].  Un rasgo común a todas las formas de cáncer es la inoperancia de los mecanismos que regulan normalmente el crecimiento, la proliferación y la muerte celular. Douglas y Robert, en 2000, en su revisión bibliográfica titulada “The hallmarks of cancer”, proponen seis alteraciones de las células que marcan su potencial canceroso, que son: 1) señales de crecimiento muy activas; 2) evaden la apoptosis; 3) pérdida de la capacidad de respuesta a las señales de anticrecimiento; 4) liberan sustancias al medio para la vascularización de tejidos; 5) invasión de tejidos y órganos; y 6) crecimiento replicativo ilimitado [2]. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el cáncer es la primera causa de mortalidad a nivel mundial; se le atribuyen 7,4 millones de las defunciones ocurridas en 2004 (13% del total). Setenta y dos por ciento de las defunciones por cáncer ocurridas en 2007 se registraron en países de ingresos bajos y medianos. Se prevé que el número de defunciones anuales mundiales por cáncer seguirá aumentando y llegará a unos 12 millones en el 2030 [1].

Plantas medicinales, algunos aspectos generales de su aplicación y uso. La OMS define a las plantas medicinales como cualquier especie vegetal que contiene sustancias que pueden ser empleadas para propósitos terapéuticos o cuyos principios activos pueden servir de precursores para la síntesis de nuevos fármacos. Estima que el 80% de las personas en regiones menos desarrolladas emplean la medicina tradicional con plantas para el cuidado de la salud [3]. Este conocimiento popular está basado en la eficacia, es decir, se acepta y adopta lo que se ve que sirve, lo demás cae en desuso; sin embargo, un problema de la fitoterapia popular es la dificultad de llevar un control sobre la dosis y la calidad del producto, lo cual puede propiciar riesgos y daños a la salud. Muchos de los remedios tradicionales son fabricados a partir de poblaciones silvestres cuyo contenido químico puede variar debido a razones genéticas o ambientales. Por otro lado, no existe suficiente información sobre la abundancia y distribución de todas las plantas medicinales, mucho menos sobre el rango de variabilidad de las especies. A pesar de la baja toxicidad de los principios activos de algunas especies vegetales, éstas pueden dar origen a problemas de salud debido a factores como contaminación microbiológica, presencia de restos de plaguicidas, herbicidas o metales pesados, y por efectos adversos debidos a la interacción con el fármaco de síntesis si el paciente se encuentra en tratamiento. También debe considerarse que la planta utilizada puede no ser la auténtica, ya sea por confusión en la recolección de la especie indicada o con propósitos de adulteración, y hay que asegurarse que sean adecuados la época de recolección y los procesos de secado y conservación, parámetros que inciden directamente en los componentes de la planta y, por ende, la calidad del producto. Todo ello requiere del establecimiento de procesos de estandarización rigurosos con base en un metabolito que permitan a los curanderos herbolarios u otros usuarios de las plantas medicinales recetar o recetarse sobre bases más firmes y seguras [4].

Las plantas medicinales también tienen importantes aplicaciones en la medicina moderna en tanto que son fuente directa de agentes terapéuticos y/o materia prima para la obtención de medicamentos sintéticos más complejos [5]. Con base en estos hechos, durante la conferencia de Alma-Ata, celebrada en 1978, se acordó impulsar la documentación y evaluación científica de las plantas utilizadas en la medicina tradicional, abriendo las puertas al diálogo entre la medicina tradicional y la moderna.

Breve recuento de la investigación farmacológica sobre plantas medicinales, con énfasis en la lucha contra el cáncer. El potencial de las plantas para curar la enfermedad es conocido desde siempre en todas las sociedades y este conocimiento ha sido aplicado en la medicina tradicional. El desarrollo de la química permitió el aislamiento de algunos de los elementos activos de las plantas y, en la mayoría de los casos, se pudo reproducir la actividad de los extractos crudos con la dosis equivalente del principio activo aislado [6,7]. Luego, se logró sintetizar estos principios activos o moléculas bioactivas estructuralmente relacionadas a él. De 1950 a 1970, se introdujeron en el mercado farmacéutico de Estados Unidos cerca de 100 nuevos fármacos antineoplásicos derivados de plantas, incluyendo a deserpidina, rescinamina, reserpina, vinblastina y vincristina. De 1971 a 1990, aparecieron en el mercado mundial etopósidos, tenipóside y glicósidos. De 1991 a 1995, se introdujeron paciltaxel, topotecán, irinotecán, (Figura 1) y de 1996 a 2007 aparecieron, entre derivados y nuevos, 50 fármacos antineoplásicos, entre los que se destacan el interferón alfa (Roferon-A), interferón gama (Biogama) interleucina-2 (Proleukin). [8-9]

El avance en el conocimiento sobre las características de los receptores y de la química combinatoria ha conducido a la síntesis de novo de un gran número de fármacos. La biotecnología ha revolucionado el proceso de descubrimiento de nuevas drogas. Con estas tendencias, se fue dejando de lado el estudio de extractos de plantas y olvidando su potencial como fuente de compuestos bioactivos. Sin embargo, en épocas recientes, ha resurgido el interés por la medicina herbolaria y el desarrollo de fármacos a partir de especies vegetales.

Erosión genética y pérdida de recursos fitogenéticos. Uno de los graves problemas que enfrentamos hoy en día, es la acelerada erosión genética de recursos fitogenéticos que se está dando en el mundo – especies cultivadas, sus formas silvestres y las especies silvestres afines se están perdiendo – como consecuencia de la sobreexplotación, los desplazamientos de cultivos y variedades tradicionales, la destrucción del hábitat natural y la pérdida del conocimiento asociado a estos recursos, entre otros factores [10]. La tasa de extinción de recursos vegetales es de 100 a 1,000 veces más alta que las tasas naturales de desaparición… posiblemente 1,000 especies de plantas medicinales estén amenazadas. La biodiversidad surge de la colaboración e interdependencia entre el medio y las culturas humanas. Sin embargo, las culturas de los pueblos indígenas se han venido perdiendo; con cada lengua que se extingue perdemos conocimiento sobre plantas y usos medicinales que podrían ser la clave de la cura de algunas enfermedades actuales [10].

Fuente: Loraine, Schlaepfer; Mendoza-Espinoza, José Alberto – Las plantas medicinales en la lucha contra el cáncer, relevancia para México – Revista Mexicana de Ciencias Farmacéuticas, vol. 41, núm. 4, octubre-diciembre, 2010, pp. 18-27 – http://www.redalyc.org/pdf/579/57916060003.pdf

Referencias

1. Dirección de Vigilancia Epidemiológica de Enfermedades No Transmisibles (2001) “Compendio de cáncer/RHNM/2001/ Morbilidad/ Mortalidad.”
2. Hanahan D., Weinberg A. R. 2000. The hallmarks of cancer. Cell, 100(7):57-70.
3. Farnsworth N. R., Akerele O., Bingel A. S., Soejarto D. D., Guo Z. 1985. Medicinal plants in therapy. WHO-Bulletin of the World Health Organization, 63:965-981.
4. US Patent 6806090- Process for quality control and standardization of medicinal
5. Oliveira M. A., Velázquez D., Bermúdez, A. 2005. La investigación etnobotánica sobre plantas medicinales: Una revisión de sus objetivos actuales. Interciencia, 30:453-459.
6. Henkel T., Brunne R., Reichel F. 1999. Statistical investigation into the structural coplementarity of natural products and synthetic compounds. Angewandte Chemie, 38:647-649.
7. Sheng-Ji, P. 2001. Ethnobotanical approaches of traditional medicine studies: Some experiences from Asia. Pharmaceutical Biology, 39(1):74-79.
8. Cragg G. M., Newman D. J., Snader K. M. 1997. Natural products in drug discovery and development. Journal of Natural Products, 60:52-60.
9. Newman, D. J., Cragg, G. M., Snader M. K. 2003. Natural Products as Sources of New Drugs over the Period
10. Money P. Ojarasca, 2000, 42, http://www.jornada.unam.mx/2000/10/09/oja42-erosion.html.

 

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