Medicamentos Herbarios Tradicionales

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Las plantas han sido un acompañante constante en la historia del ser humano como alimento, medicina, ornato y veneno. En efecto, desde muy antiguo es conocido que una misma especie vegetal puede tener cualquiera de estas características, dependiendo su actividad benéfica o perjudicial de la forma de usarla, así como de la dosis o cantidad en que es ingerida. A través de la observación constante, con el paso del tiempo se pudo obtener un mayor conocimiento sobre este tipo de cualidades y con ello mejorar la seguridad de su administración.

Medicamentos Herbarios Tradicionales

Las plantas en estado natural fueron parte de la materia médica en todos los países hasta comienzos del siglo XX. Sin embargo, por esa época el constante desarrollo científico de la química permitió ir mejorando el conocimiento de sus principios activos, al punto que poco a poco se va diferenciando un uso médico docto o académico de otro uso médico popular de ellas, no siempre coincidentes. A mediados de este siglo recién pasado a muchos profesionales sanitarios les pareció que la terapéutica moderna ya podía prescindir de las especies vegetales mismas y sólo bastaba contar con esos principios activos transformados en productos farmacéuticos, descuidando el sinergismo existente entre estos principios cuando convivían en el interior de una misma especie botánica. El nuevo escenario terapéutico incluso llevó a más de alguno a pensar que ya no era necesario continuar la investigación química, farmacológica y clínica de la botánica, ni que era justificado preocuparse por la situación de los recursos agronómicos involucrados con su disponibilidad.

Este distanciamiento del sistema sanitario oficial chileno respecto de las plantas medicinales muestra un cambio favorable desde los años 80 en adelante, con una lenta recuperación de la herbolaria médica como alternativa o complemento en el tratamiento de diversas enfermedades y problemas de salud. Varios han sido los factores asociados con este cambio, entre ellos la revisión de los postulados básicos de la farmacia en cuanto al uso de medicamentos obtenidos de especies vegetales totales y la posibilidad de diversificar la terapéutica médica moderna, el desarrollo de la Atención Primaria de la Salud, el surgimiento de una actitud más cuidadosa hacia el medioambiente y los equilibrios ecológicos de los seres vivos, incluidas sus enfermedades, y, finalmente, la revalorización del acervo cultural autóctono, en el cual nuestra propia medicina popular o tradicional ocupa un respetable lugar. El ejemplo de experiencias sanitarias oficiales de otros países, que considera desde diferentes series de fitofármacos en el arsenal terapéutico de los establecimientos del nivel primario asistencial hasta farmacopeas herbolarias modernas actualizadas, así como sucesivas actividades y documentos del Programa de Medicina Tradicional de la Organización Mundial de la Salud también han sido ejemplares para nuestra realidad aún incipiente.

A comienzos de los años 90 un Grupo de Expertos convocado por el Ministerio de Salud informó que el uso medicinal de herbolaria autóctona adolecía de definiciones técnicas apropiadas que diferenciaran entre planta medicinal y té de hierbas, y que existían importantes deficiencias en su proceso productivo (extracción casi por completo silvestre, con progresiva depredación de la flora involucrada; además de escaso control de calidad del material extraído y de los diferentes procesos previos a su venta a público, tales como identificación botánica, acopio, secado y almacenaje); ese mismo grupo entonces recomendó diferenciar en las condiciones de venta al público las categorías de té de hierba o complemento alimentario, del de planta medicinal o medicamento herbario. A mediados de ese mismo decenio se realizó un catastro de las plantas medicinales utilizadas empíricamente por la población chilena, pesquisándose alrededor de 460 diferentes especies vegetales de las cuales sólo unas 130 tenían alguna validación científica. Finalmente, ya a comienzos de este siglo XXI, – mediante el Decreto Supremo Nº 286 / 2001 (publicado en el Diario Oficial el 18 / 02 / 02) se introdujo oficialmente en el Reglamento del Sistema Nacional de Control de Productos Farmacéuticos las categorías de fitofármaco y de medicamento herbario tradicional. Es interesante tener presente cuáles son estas categorías.

Los fitofármacos o medicamentos herbarios son productos farmacéuticos terminados y etiquetados, cuyos principios activos son exclusivamente drogas vegetales o preparaciones vegetales. Respecto a la segunda categoría, el texto normativo las define de la siguiente manera: “Las plantas o partes de plantas, frescas o desecadas, enteras o trituradas envasadas y etiquetadas artesanalmente y rotuladas con la denominación utilizada por la costumbre popular en el ámbito de las tradiciones culturales nacionales chilenas, se considerarán medicamentos herbarios tradicionales y se entenderán autorizados para los efectos de su venta y distribución, libremente, por el solo hecho de que el Servicio de Salud haya autorizado el establecimiento en que se almacenan, fraccionan, envasan o se realizan otras operaciones propias de su procesamiento siempre que cumplan con los siguientes requisitos: deberán estar en un listado aprobado por resolución del Ministerio de Salud, dictada en uso de sus atribuciones legales técnico normativas; estar envasadas artesanalmente como especies vegetales aisladas, no mezcladas, y consignar en sus rótulos sólo aquellas propiedades reconocidas en la resolución aludida precedentemente”. A partir de estas disposiciones se puede entender que la autoridad sanitaria ha iniciado la normalización del uso racional de plantas medicinales tanto como especialidad farmacéutica producida industrialmente (fitofármaco), así como su uso popular rústico (medicamento herbario tradicional).

El Listado de medicamentos herbarios tradicionales definido en esta oportunidad contiene 103 diferentes especies vegetales y es una realidad materializada mediante la Resolución Nº 548 exenta de 27 de julio de 2009 (publicada en el Diario Oficial del 08.09.09). Para apoyar su puesta en práctica el Ministerio de Salud hace ahora entrega a la comunidad de este libro informativo de cada una de tales especies, mediante monografías individuales que contienen sus diferentes denominaciones científicas y populares, su aspecto físico ilustrado mediante láminas y fotografías, y la descripción de sus diferentes características y cualidades tanto curativas como agronómicas e incluso culinarias cuando es el caso, finalizándola con la correspondiente indicación terapéutica según la Resolución recién mencionada. Mediante este esfuerzo editorial creemos estar dando pasos significativos en la protección de nuestra flora nacional, así como en el camino de la recuperación de la herbolaria médica nacional entre los recursos terapéuticos oficiales.

Para la formulación de este Listado la autoridad sanitaria contó con diversos apoyos institucionales como. La Asociación Gremial de Yerbateros de Chile (Pers. Jurídica Nº 3.380 / 2002) inicialmente colaboró en definir el Listado, en tanto que la confección de las monografías botánicas correspondientes a cada una de las especies vegetales seleccionadas tuvo el apoyo técnico del Departamento de Ciencias Vegetales, Facultad de Agronomía e Ingeniería Forestal, Pontificia Universidad Católica de Chile. Por otra parte, en la medida que se ha difundido lo anterior, se ha ido despertando un favorable interés en los medios de comunicación, en diferentes organizaciones comunitarias y en el público en general, en beneficio de la salud de la población de nuestro país.

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Listado de 103 Plantas Medicinales en Chile

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